A 25 años de Foo Fighters, la resurrección musical de Dave Grohl

El álbum homónimo de la banda fue grabado en solitario por el ex baterista de Nirvana después de sufrir una severa depresión.


El 1° de marzo de 1994, después de un largo tour que culminaba en el show en Terminal 1 de Munich, Alemania, los Nirvana decidieron tomarse unos días libres. Kurt Cobain viajó a Roma para visitar a Courtney Love, su mujer, pero allí sufrió una sobredosis a causa de mezclar alcohol y Rophynol (un sedante) mientras buscaba escaparle a la depresión que lo atormentaba. Dave Grohl, baterista del trío, inmediatamente viajó a Italia, y en el hospital, con Kurt consciente, le dijo que no quería que muriese. Cobain desestimó la preocupación admitiendo que había sido solamente un error. Un mes más tarde, el 5 de abril, se suicidaría con un disparo de escopeta en la cabeza. Drogado con heroína y valium, dejaría una nota explicando que no tenía ganas de componer o escuchar música y le pondría fin a la banda de Seattle.

Al enterarse, Dave Grohl se sintió paralizado. En los meses subsiguientes a la muerte de Kurt, Dave se sintió desconectado con la música, al punto de no querer ni oír a sus bandas preferidas. La motivación tocó su puerta para fines de ese año y en octubre decidió grabar los temas que había compuesto en el último lustro. Alquiló la semana del viernes 14 al jueves 20 en el estudio Robert Lang (en donde grabaron la última canción de Nirvana) y, sin saberlo, le dio vida a Foo Fighters.

Si bien era el único integrante, decidió nombrar al proyecto Foo Fighters para que la gente no lo asociara con “el baterista de Nirvana” y pensaran que era un grupo nuevo. El nombre provenía de la descripción que los pilotos hacían de los OVNIS durante la Segunda Guerra Mundial y hasta la tapa de Foo Fighters, retratada por la futura esposa de Dave, complementa el concepto con el dibujo de una pistola desintegradora, típica de películas o series de ciencia ficción.



Las doce canciones que conforman el álbum tienen en sus créditos a Dave Grohl en todos los instrumentos. En el estudio, la forma de grabar era casi taylorista, pero con Grohl teniendo que ocuparse de toda la cadena de producción, corriendo de la batería al bajo y del bajo a la guitarra. Debido al poco tiempo que tuvo para encargarse de las letras, la mayoría fueron escritas mientras se posicionaban los micrófonos y se hacían las pruebas de sonido.

“This is a call” abre el disco -que le da el nombre a la banda- e inunda los oídos con el post-grunge de la segunda mitad de los 90s, donde las guitarras rugen igual que en su género madre, pero los cambios armónicos son menos bruscos y la línea vocal es mucho más sutil y cercana al pop. El track fue lanzado como primer single en junio de 1995 y líricamente muestra a un Grohl recuperado de la depresión, agradeciendo a sus familiares y amigos.

Las baterías de la era de Nirvana se mantienen, llenas de explosiones de crashes, hi-hats abiertos y fills llenos de notas en el redoblante mientras que las voces y los gritos utilizan el efecto del double tracking, que consiste en reproducir varias tomas a la vez. Con el correr del tiempo, la voz de Dave se deshacería de tantos efectos y dejaría de estar atrás en la mezcla. La idea de jugar con las dinámicas entre estrofa y estribillo (tomada por Cobain, quien se basó en los Pixies) sería continuada a lo largo de la carrera de los Foo.

El disco es tan potente que no tiene baladas. Lo que más se asemeja a una es “Big me”, lanzado como último single en 1996 con un videoclip en tono de parodia. Es lenta pero feliz, las guitarras y la batería sirven de acompañamiento en una canción que podría tocarse en cualquier fogón.



“Floaty” y “X-Static” son un coqueteo con el shoegaze, género popular en el Reino Unido para esa época. Comienza con una guitarra acústica doblada, como algunos temas del lado B de In Your Honor (2005), pero luego una marea de guitarras efecteadas toman el timón de la canción y la llevan a pasear por Loveless (1991), de My Bloody Valentine o Souvlaki (1994), de Slowdive.

En el álbum, Dave también se da el gusto de poner la parte más podrida de sus influencias: el hardcore punk más agresivo que absorbió en su adolescencia de bandas como Minor Threat, NoMeansNo o Squirrel Bait. El track 7, “Weenie Beenie”, tiene la voz más combativa del disco que se equilibra con el filtro vocal a lo largo de los 3 minutos de duración. En “Wattershed”, este filtro no está y casi que podemos sentir la saliva de Dave en nuestra cara, gritando frases sin sentido.

El cierre es “Exhausted”, el más largo de Foo Fighters. Melancólico pero rockero, “Exhausted” repite una y otra vez la triste armonía en un plano más noise hasta llegar a los 3 minutos y medio donde quedan los instrumentos sonando sin sentido a lo Nirvana. El pesado riff vuelve en solitario, como al principio, pero estalla inmediatamente con guitarras estruendosas y una batería ensordecedora, que duran hasta que se va en un fade out.

Grohl hizo una tirada de 100 cassettes que repartió entre amigos y gente de la industria musical hasta que Capitol se mostró interesado y financió la mezcla final. Lo único que puso en duda el proyecto fue la invitación por parte de Tom Petty para que Grohl fuera el baterista de su banda. Participó con la banda de Petty en el Saturday Night Live en noviembre de 1994, en lo que sería su primera fecha post-Nirvana en la banqueta, pero declinó generosamente la oferta de quedar como miembro oficial.



Así, puso su energía en Foo Fighters y finalmente formó la banda, que constó en su primera formación con Nate Mendel (bajo) y William Goldsmith (batería), ambos de Sunny Day Real Estate, y Pat Smear (guitarra), quien formó parte de la etapa final de Nirvana. Al poco tiempo, Goldsmith sería reemplazado por Taylor Hawkins y Chris Shifflet ingresaría para ser la guitarra líder. En 2017 Rami Jafee sería incorporado como miembro oficial luego de hacer varios tours como invitado tocando el teclado.

25 años después, el grupo llegó tan alto que para cada nuevo disco exploran nuevas ideas. Wasting Light (2011) fue grabado enteramente a cinta, Sonic Highways (2014) recorrió ocho estudios en la misma cantidad de ciudades de EEUU y Concrete and Gold (2017) tuvo la participación de Paul McCartney (¡en batería!) y Justin Timberlake. Como ya anunció Pogopedia, el décimo álbum está por venir y, en palabras de Grohl, será “jodidamente extraño”.

Por Manuel Latorre


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