A 15 años de Demon Days, el disco más melancólico de Gorillaz

Un repaso por el segundo material del innovador proyecto de Damon Albarn y Jamie Hewlett.


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El virus ILOVEYOU y el Year 2K Problem fueron los primeros temores digitales de la sociedad del siglo XXI, que ya había sido fagocitada por Internet, la forma que había tomado el Aleph de Borges. Los televisores plasma, la expansión de los celulares en sociedades del primer mundo y los efectos especiales en producciones cinematográficas eran más ejemplos de la evolución tecnológica que se vivía. En este contexto moderno nace
Gorillaz, una banda virtual creada por el multiinstrumentista Damon Albarn (Blur) y el dibujante Jamie Hewlett.

Pero los terrores en la cabeza de Albarn eran más aterradores que los que podían entrar en un disco duro. El peligro de la autodestrucción del ser humano, manifestado por las guerras y el descuido del planeta, se presenta como la obsesión principal en Demon Days (2005), el primer álbum de Gorillaz post caída de las Torres Gemelas. La banda compuesta en píxeles por 2-D, Murdoc, Russell y Noodle ya contaba en su discografía con el EP Tomorrow comes today (2000) y el trip-hopero LP homónimo lanzado en junio de 2001, encabezado por el hit “Clint Eastwood”, y acompañado por los pegadizos “Re-Hash” y “19-2000”.

En mayo de 2003, dos años atrás de la salida de Demon Days, Blur estaba sacando Think Tank, el que sería el último lanzamiento del cuarteto inglés hasta que apareciera The Magic Whip, 12 años después y con varios impasses en el medio. Sumado a las peleas internas, el proyecto ya no contaba con el guitarrista y compositor Graham Coxon por lo que el sucesor del experimental y ruidoso 13 (1999) se sintió como un trabajo solista de Albarn, quien ya había editado el single “Don't Bomb When You're the Bomb” (2002), en protesta de la guerra de Irak, apoyada en su momento por la mayoría de los estadounidenses. Con un proyecto en sus últimas etapas y otro nuevo que ya tenía un record Guiness, las últimas composiciones de Blur parecen proyectos demo de Gorillaz, con un énfasis en la música electrónica, los loops y la experimentación sonora y un desinterés en los riffs crudos de guitarras.



Demon Days se vuelve conceptual desde el primer segundo con su un track instrumental de introducción (algo que repetiría Gorillaz a futuro). El mismo es una versión de “Dank Earth”, de Don Harper, que fue utilizada originalmente para la película Dawn of the Dead (1978), del padre de cine de zombies George Romero. El denso ostinato de clarinete y la predominancia de los sintetizadores (cada vez más disonantes) nos sitúan en la abrumadora atmósfera que va a reinar los 50 minutos restantes.

La primera canción que aparece es “Last Living Souls”, en donde una batería electrónica y una melodía anestesiante acompañan a un bajo repetitivo por un camino derecho en donde se encuentran con diferentes timbres de sintetizadores, hasta llegar a un estribillo despejado y natural: todos los instrumentos eléctricos desaparecen para dejar a la voz principal de 2D acompañada de un piano y una guitarra acústica, comparando el mundo infectado con el indígena.

Con esta actitud distópica sigue “Kids with Guns”, cuyo último minuto se empasta de instrumentos estridentes, mientras la batería electrónica muere por tener la potencia de una acústica, los sintetizadores generan caos al mezclarse con las voces. Los chicos están usando sus armas. Este método de capas de sonido se vuelve típico en Gorillaz; la acumulación de diferentes timbres crudos mezclados acertadamente logran una anarquía inarmónica que profundiza el sentido de las letras, aunque si esos sonidos fueran más sutiles y calmos, el efecto se volvería más estático, recurso que utilizaría el propio Albarn para Plastic Beach (2010), con una finalidad más melódica y adornada en su playa de mentira.

 

La risa chillona del final de “Dirty Harry” se transforma en una perturbadora, dando comienzo al track cuyo riff de bajo es de los más conocidos de la época moderna, “Feel Good Inc.”. La canción, que combina el rock con el hip hop, lucha frente al consumismo y a la libertad intelectual, parodiando los slogans publicitarios con su “Feel good!” de la introducción. Los versos de 2-D intentan espabilar a los habitantes del pueblo mientras que el rap de los De La Soul ataca a la compañía Feel Good, que los tiene controlados.

En Demon Days quedaría estampado el sello de otro recurso musical de Gorillaz, que sería utilizado posteriormente: coros compuestos por melodías dulces cantadas por una vez procesada de Damon que contrastan con una parte A más rígida, sea rapeada (“November Has Come”), recitada (“Fire coming out of the Monkey’s head”) o con melodías poco elásticas (“Kids With Guns”).

Cerca del final llega una de las piezas más bailables del disco, “DARE”. El título juega con la homofonía del acento de Manchester para pronunciar “It’s there”, letra original que canta Shaun Ryder, cantante de Happy Mondays.Las estrofas de este electropop las canta Noodle, la guitarrista fantástica del cuarteto, vocalizada por Roses Gabor.



El álbum llegó al puesto #1 en Inglaterra y al #6 Estados Unidos, afianzando la promesa que había sido el debut Gorillaz, y cumpliendo con creces lo esperado por el público. Con esta obra apocalíptica, Damon Albarn demostraría que Gorillaz no era un proyecto one album wonder si no que estaba hecho para establecerse como una de las bandas más innovadoras e influyentes del nuevo milenio.

Damon Albarn demostraría que Gorillaz no era un proyecto one album wonder si no que era un proyecto creativo compuesto por un aura tan posmoderna como misteriosa, que estaba hecho para establecerse como una de las bandas más innovadoras e influyentes del nuevo milenio.

Por Manuel Latorre


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