• Fue la primera vez que Black Sabbath tocó en Argentina con Ozzy Osbourne al frenre de la voz.
  • : El estadio estuvo lleno. Más de 40 mil personas colmaron La Plata.
  • El sonido dejó bastante que desear. Las plateas prácticamente escuchaban de lejos y las torres de sonido en el campo saturaban por momentos.

Teloneros

Curiosidades

Lo dijo Walter Meza besando el escenario. Black Sabbath es el heavy metal. Lo inventaron, lo desarrollaron y lo defienden como nadie. Empezar un show con War Pigs, teniendo en frente a la banda original (salvo Bill Ward que se bajó porque -dicen- no arregló cachet, cediéndole el banquito a un mocoso que nació un año después de la salida de Never Say Die!) es recordarle a la gente por qué Black Sabbath es lo qué es. Todo el estadio de La Plata coreó entero el tema y los pogos fueron únicos.

El show recién arranca, y para "Under the Sun/Every Day Comes and Goes" el oído atento ya descubrió la verdadera arma secreta: el bajo de Geezer Butler, quien aporta fintas y más fintas de graves cavernarios que garantizan el espesor del sonido Sabbath. Sobre eso, Iommi despliega una asombrosa economía de recursos que le permiten convertir tres notas en el fraseo más tenebroso de la historia (en "Black Sabbath", el tema), arengar la marcha de los Jinetes del Apocalipsis (en la coda de... ¡la misma canción!) o ametrallar con un solo que el thrash entero le envidia ("N.I.B."). Promediando el set, "Fairies Wear Boots" muestra la perfección de este ensamble, con lo más satánico del blues enfrascado en ritmos desiguales en los que la banda cae con la precisión de un reloj suizo.

Sostiene no sólo el pitch ideal sino también el caudal, pagando así la deuda de su visita anterior. Su performance en "God is Dead" (más sucia en vivo que en 13, el exitoso disco del mismo año por el cual salieron de gira, y por ende más atractiva) lo muestra como una versión gratamente añejada de sí mismo, igualmente capaz de transmitir mediante alaridos agudos o susurros la sensación de que algo horrible está a punto de suceder. Y por último el nuevo, Tommy Clufetos, un baterista joven y elástico con menos reciedumbre que Ward pero mucha más pirotecnia que tiene su momento de lucimiento en solitario antes de "Iron Man". Los cantitos parecidos al "olé olé olé" de Ozzy más todas las monigotadas que dice en el micrófono, arengan naturalmente a un público ya al palo.

No fue el mejor. Ya con Megadeth se pudo apreciar lo mal que sonó todo. Aunque en Sabbath, lógicamente por ser los principales, el sonido levantó, dejó bastante que desear. Las plateas practicamente escuchaban de lejos y las torres de sonido saturaban por momentos.

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Comentarios

  • GodOfThunder

    Para mí estuvo excelente el sonido! Estuve en platea y me pareció super nítido. Aunque sí, Megadeth sonó horrible! Encima fue la primera vez que los veía.